sábado, 28 de marzo de 2020

Corrección texto del Amor Romántico



En las sociedades occidentales, el amor romántico se suele presentar mediante el tópico de las dos mitades anhelantes que se buscan la una a la otra para hallar su estado prístino y completo. Pocos alcanzan esa dicha, ya que se trata de un mito que se remonta a Platón. En la mitología griega, los amantes perfectos estaban unidos y fueron divididos en dos. El amor, por lo tanto, es el deseo de cada una de esas partes de encontrar a la que ha perdido.

Este mito pervive en la cultura popular, las historias de amor y las comedias románticas, e influye en nuestra identidad social, que en muchos casos está formada por representaciones estereotípicas y programadas de las relaciones. Con frecuencia, de manera menos consciente, seguimos buscando nuestra “media naranja” –el ideal–, pero las tasas de divorcio demuestran que ese ideal no existe.

Hoy en día, mucha gente escapa al mundo virtual en su búsqueda de la relación ideal. Las citas por Internet, el flirteo mediante mensajes y el sexting se suelen utilizar como antídoto para la soledad, la falta de intimidad y la dolorosa experiencia de la pérdida. En el ciberespacio podemos ser quienes deseemos y lo que deseemos. Esto nos proporciona placer, pero nos seduce y nos arrastra a lo imaginario, al universo del inconsciente, donde los deseos que ni siquiera sabíamos que teníamos son satisfechos inmediatamente en el mundo virtual.

Es fácil convertirse en adicto a ese mundo porque el amor de la vida real no puede competir con él. A algunas personas les resulta difícil, o incluso imposible, volver a la realidad, como muestran la creciente adicción a Internet y la infidelidad en la Red. Esto puede dar lugar a diversas reacciones emocionales (estrés, desesperación, ira, dolor) y conductuales (peleas, consumo vengativo de pornografía, divorcio, drogodependencia, bulimia o anorexia). La relación entre el estrés, la herida sentimental (las patologías amorosas), y la salud mental (depresión, trastornos obsesivos compulsivos, insomnio) y física (agotamiento) está bien documentada.

Las consecuencias a largo plazo no se conocen tan bien, pero nos las podemos imaginar. Sabemos que la calidad de nuestras relaciones y circunstancias sociales puede tener una repercusión profunda en nuestro cerebro. Los recientes avances en epigénetica ­–un conjunto de modificaciones de nuestro material genético que cambia la manera en que los genes se activan y desactivan sin alterar los genes en sí­– indica que existe una relación entre las experiencias sociales, la expresión de los genes, los cambios neurobiológicos y la variación en la conducta. Un conjunto de pruebas cada vez más extenso explica cómo el entorno social penetra en nuestra mente mediante mecanismos epigenéticos, y cómo estos afectan a nuestra descendencia. En otras palabras, los efectos físicos producidos por las experiencia sociales se pueden transmitir.


Si las emociones, los pensamientos conscientes y las creencias inconscientes efectivamente forman parte de nuestro entorno social e influyen en nuestros genes a través de los mecanismos epigenéticos, ¿cuáles son las posibles consecuencias a largo plazo del mito del amor romántico? Y si los procesos epigenéticos desempeñan un papel importante en los trastornos psiquiátricos, y las patologías amorosas (las heridas sentimentales) pueden traducirse en problemas de salud mental, ¿es posible establecer una relación entre ambos? A falta de estudios de cohorte longitudinales, en los que se observa al mismo grupo de personas durante un largo periodo de tiempo, sencillamente, todavía no lo sabemos.

Pero lo que sí sabemos es que las ideas construidas socialmente del amor romántico y el matrimonio son parte integrante de nuestro yo. Empiezan en la primera infancia y se prolongan a lo largo de la adolescencia y la edad adulta. Teclee “amor romántico” en Google y verá lo que sale. Consciente o inconscientemente, desarrollamos expectativas sobre nuestras relaciones amorosas e intentamos hacerlas realidad. Cuando esas ideas son inalcanzables, el estrés no se puede evitar. Y el impacto del estrés en nuestro sistema inmunitario, en nuestro corazón y en nuestra salud mental ha sido sobradamente atestiguado.

Ya es hora de que dejemos de perseguir un amor ficticio. Los actos de amor son tan diversos como las personas que los intercambian. A menudo son prosaicos, pero solícitos. Si acabamos con el mito del amor romántico, podremos empezar a tener expectativas más realistas de las relaciones y, con ello, a vivir unas vidas más sanas y felices.


2.1. Idea principal de cada párrafo.

(en cada párrafo marqué en negrita la idea principal, a continuación la redacto con mis palabras)

Párrafo 1: el amor romántico suele presentarse como la búsqueda de la otra mitad que nos complete.

P.2: la cultura popular mantiene esa idea del amor pero la realidad demuestra que ese ideal no existe.

P.3: Hoy en día mucha gente busca ese ideal en internet.

P.4.: es muy fácil volverse adicto a la búsqueda del amor por internet.

P.5: estas experiencias por internet tendrán sus consecuencias.

P.6: todavía no sabemos cuáles serán esas consecuencias.

P.7: lo que sí sabemos es que no satisfacer el ideal romántico genera estrés en nuestras vidas.

P.8: si acabamos con el mito del amor romántico seremos más felices.

jueves, 26 de marzo de 2020

Correción Canción "Jueves"


1.1.         Tema: “Enamoramiento secreto en un viaje diario en tren”

1.2.         Estructura (partes).
Dos partes, y la primera a su vez en tres:
a)     Viaje diario en el tren:
1.a.: expresa su enamoramiento (estrofas 1,2,3)
1.b.: van pasando los días (estrofa 4)
1.c.: tímido intento de acercamiento (estrofas 5 y 6)

b)    Viaje en el tren el 11 de marzo: se produce el encuentro amoroso, no sabemos si real o soñado (estrofas 7,8 y 9)


1.3.         Señala expresiones del poema que hablen de: timidez, nerviosismo y felicidad.
Timidez: “tendré el valor de cruzar el vagón”, “me hago pequeñita y me pongo a temblar”, “tartamudeando”, “me vuelvo valiente”.

Nerviosismo: “yo cierro los ojos”, “y me quiero morir”

Felicidad: “un día especial este 11 de marzo”, “me tomas la mano”, “dices que me quieres”

viernes, 13 de marzo de 2020

Actividades para las dos próximas semanas


El trabajo cooperativo de “Valkiria”, consistente en un libro de solapas queda paralizado hasta que volvamos a clases.

Las tareas que se recomiendan hacer en los próximos días son las siguientes:

También se pueden consultar en el blog de la materia: http://reinapintiquiniestra.blogspot.com/


1)   Cuestiones sobre la canción “Jueves” del grupo La Oreja de Van Gogh.

2)   Texto: el mito del amor románico.



Cualquier duda sobre estas cuestiones puedes enviarla al correo:
reinapintiquiniestra@gmail.com

Canción “Jueves” del grupo La Oreja de Van Gogh.


           JUEVES

Si fuera más guapa y un poco más lista,
si fuera especial, si fuera de revista,
tendría el valor de cruzar el vagón
y preguntarte quién eres.

Te sientas enfrente y ni te imaginas
que llevo por ti mi falda más bonita,
y al verte lanzar un bostezo al cristal
se inundan mis pupilas.

De pronto me miras, te miro y suspiras,
yo cierro los ojos tú apartas la vista,
apenas respiro me hago pequeñita
y me pongo a temblar.

Y así pasan los días de lunes a viernes,
como las golondrinas del poema de Bécquer,
de estación en estación,
en frente tú y yo va y viene el silencio.

El mito del amor romántico


En las sociedades occidentales, el amor romántico se suele presentar mediante el tópico de las dos mitades anhelantes que se buscan la una a la otra para hallar su estado prístino y completo. Pocos alcanzan esa dicha, ya que se trata de un mito que se remonta a Platón. En la mitología griega, los amantes perfectos estaban unidos y fueron divididos en dos. El amor, por lo tanto, es el deseo de cada una de esas partes de encontrar a la que ha perdido.

Este mito pervive en la cultura popular, las historias de amor y las comedias románticas, e influye en nuestra identidad social, que en muchos casos está formada por representaciones estereotípicas y programadas de las relaciones. Con frecuencia, de manera menos consciente, seguimos buscando nuestra “media naranja” –el ideal–, pero las tasas de divorcio demuestran que ese ideal no existe.

Hoy en día, mucha gente escapa al mundo virtual en su búsqueda de la relación ideal. Las citas por Internet, el flirteo mediante mensajes y el sexting se suelen utilizar como antídoto para la soledad, la falta de intimidad y la dolorosa experiencia de la pérdida. En el ciberespacio podemos ser quienes deseemos y lo que deseemos. Esto nos proporciona placer, pero nos seduce y nos arrastra a lo imaginario, al universo del inconsciente, donde los deseos que ni siquiera sabíamos que teníamos son satisfechos inmediatamente en el mundo virtual.

Es fácil convertirse en adicto a ese mundo porque el amor de la vida real no puede competir con él. A algunas personas les resulta difícil, o incluso imposible, volver a la realidad, como muestran la creciente adicción a Internet y la infidelidad en la Red. Esto puede dar lugar a diversas reacciones emocionales (estrés, desesperación, ira, dolor) y conductuales (peleas, consumo vengativo de pornografía, divorcio, drogodependencia, bulimia o anorexia). La relación entre el estrés, la herida sentimental (las patologías amorosas), y la salud mental (depresión, trastornos obsesivos compulsivos, insomnio) y física (agotamiento) está bien documentada.

Las consecuencias a largo plazo no se conocen tan bien, pero nos las podemos imaginar. Sabemos que la calidad de nuestras relaciones y circunstancias sociales puede tener una repercusión profunda en nuestro cerebro.
Los recientes avances en epigénetica ­–un conjunto de modificaciones de nuestro material genético que cambia la manera en que los genes se activan y desactivan sin alterar los genes en sí­– indica que existe una relación entre las experiencias sociales, la expresión de los genes, los cambios neurobiológicos y la variación en la conducta. Un conjunto de pruebas cada vez más extenso explica cómo el entorno social penetra en nuestra mente mediante mecanismos epigenéticos, y cómo estos afectan a nuestra descendencia. En otras palabras, los efectos físicos producidos por las experiencia sociales se pueden transmitir.

martes, 18 de febrero de 2020

Poemas de Garcilaso de la Vega


Soneto XXIII
En tanto que de rosa y de azucena
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
con clara luz la tempestad serena; 1
y en tanto que el cabello, que en la vena
del oro se escogió, con vuelo presto
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena:
coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre.
Marchitará la rosa el viento helado,
todo lo mudará la edad ligera
por no hacer mudanza en su costumbre.

miércoles, 15 de enero de 2020

Contenidos 2ª evaluación.

ESQUEMAS-CONTIDOS


(10.    ANÁLISIS MÉTICRO.)
13.      EL PRERRENACIMIENTO.
14.  EL RENACIMIENTO. 
15.  EL SINTAGMA VERBAL. 
16.  LOS COMPLEMENTO VERBALES. 
17.  CLASES DE PALABRAS: DETERMINANTES, PRONOMBRES Y ADVERBIOS.
18.  SEMÁNTICA: POLISEMIA, SINONIMIA, HOMONIMIA, ANTONIMIA Y CAMPO SEMÁNTICO.
OTROS CONTENIDOS QUE TRABAJAREMOS
-         SIGLAS, ACRÓNIMOS, ABREVIATURAS Y SÍMBOLOS.
-         PRESENTACIONES DIGITALES.
-         EL BLOG.
-         LA ENTREVISTA.
-         TWITER: EL MICRORRELATO Y EL HAIKU. p.34 / 108.
-         CANCIONES.
-         LECTURA: “VALKIRIA” DE DAVID LOZANO: LIBRO DE SOLAPAS.
-         GRUPO DE INVESTIGACIÓN: RECOPILACIÓN DE CUENTOS MEDIEVALES.

miércoles, 8 de enero de 2020

El Conde Lucanor

Establece la estructura del siguiente relato:



Cuento V

Lo que sucedió a una zorra con un cuervo que tenía un pedazo de queso en el pico

Hablando otro día el Conde Lucanor con Patronio, su consejero, le dijo:

-Patronio, un hombre que se llama mi amigo comenzó a alabarme y me dio a
entender que yo tenía mucho poder y muy buenas cualidades. Después de
tantos halagos me propuso un negocio, que a primera vista me pareció muy
provechoso.

Entonces el conde contó a Patronio el trato que su amigo le proponía y,
aunque parecía efectivamente de mucho interés, Patronio descubrió que
pretendían engañar al conde con hermosas palabras. Por eso le dijo:

-Señor Conde Lucanor, debéis saber que ese hombre os quiere engañar y
así os dice que vuestro poder y vuestro estado son mayores de lo que en
realidad son. Por eso, para que evitéis ese engaño que os prepara, me
gustaría que supierais lo que sucedió a un cuervo con una zorra.

Y el conde le preguntó lo ocurrido.

-Señor Conde Lucanor -dijo Patronio-, el cuervo encontró una vez un gran
pedazo de queso y se subió a un árbol para comérselo con tranquilidad,
sin que nadie le molestara. Estando así el cuervo, acertó a pasar la
zorra debajo del árbol y, cuando vio el queso, empezó a urdir la forma
de quitárselo. Con ese fin le dijo: