A finales del siglo XIX y principios del
siglo XX se produce una renovación artítica en la que la crítica ha señalado la
existencia de dos direcciones estéticas:
a.
Los modernistas se
caracterizan por un marcado rechazo a la realidad en la que viven,
especialmente
al excesivo materialismo burgués. Esta disconformidad con el
mundo presente se expresa literariamente
a través de la evasión. El arte evita
las circunstancias negativas en las que surge y presenta referentes a
lejados o
alternativos: busca la belleza en las formas y contenidos. De esta manera, los
modernistas reaccionaron contra la imitación de la realidad característica del
Realismo y defendieron el
valor de las impresiones, las sensaciones y lo
subjetivo en el arte. Es un movimiento que cultiva
esencialmente el género
lírico, en verso y en prosa.